"...Pasaron
décadas hasta que los Gigantes de la Tormenta tuvieran un lugar propio en donde
sentirse libres. El renacido ser ahora conocido como Karahk’ Thar, Rey de la
Tormenta y Señor del Hkir’eren, pudo enseñar a sus hermanos y hermanas la Magia
de los Dieciséis Vientos. Adoraron al cielo primigenio como si de una deidad se
tratara, y a las nubes, el viento y el trueno como sus santos señores.
Actualmente
la piel de todos los Hijos de la Tormenta mutó de una pétrea aspereza a un
metal pulido, al igual que cambiaron sus ojos, su figura, sus órganos, sus
mentes junto a sus pensamientos y sus emociones junto a sus deseos. Sobre las
nubes construyeron un vasto reino celestial de hermosas figuras arquitectónicas
con amplios salones blancos y columnas de hierro azul cromado. Levantaron
casas, palacios, templos, altares, puentes, caminos y escalinatas; tal como lo
hacían cuando vivían en las montañas, pero esta vez utilizando las nubes como
materia prima."
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